Dice el dicho que la ‘paciencia es la madre de la ciencia’. Y parecer ser que esa bonita cualidad, escasea entre los seres humanos. La sociedad ha cambiado tanto que la gran mayoría de las personas lo quiere todo para ‘ayer’.
Pero la realidad es todo lo contrario. “Hay un tiempo para todo” (Eclesiastés 3:1), dice la Biblia. Y es que cada cosa necesita su tiempo. Y sino que se lo digan a los agricultores; ellos siembra y tienen que espera si o si hasta que la cosecha llega a su punto.
El mayor ejemplo de paciencia es Jehová Dios. Él lleva miles de años esperando hasta que llegue el tiempo señalado por el mismo para que “su propósito se lleve a cabo.
A veces uno piensa y hace una cosa y otros piensa y hacen otra. Incluso frenando tu idea. Es cierto que Jehová Dios tiene el poder para imponerse a cualquier ser que quiera entorpecer sus propósitos. Pero a diferencia del ser humanos que usaría cualquier medio y hasta la violencia para imponerse, Dios no es así. Es paciente. Él saber que tarde o temprano, su propósito se realizará (Isaías 55:11).
La Biblia dice de él que: “es paciente porque no desea que nadie sea destruido” (2 Pedro 3:9). Claro que esa paciencia tiene su tiempo. Jesús, que es el ser que mejor lo conoce, ya lo dijo que “el día y la hora nadie la sabe, ni los ángeles, solo Dios” (Mateo 24:36).
Otra cosa que escasea entre los seres humanos es, que cuando hace algo fuera de la ley, sino te ven, los vuelves hacer porque entre comillas te has salido con la tuya. Claro que si te ve la ley, eso te trae consecuencias no gratas.
Jehová Dios si te ve, aunque no hace nada de momento, eso, también valentona a las personas que hace cosas malas. Aunque hay una ley universal, tanto para un caso como para el otro que nadie se libra, a saber, “lo que uno siembra es lo que cosecha” (Gálatas 6:7).
Otra cosa que tampoco nadie se libra y es que Jehová Dios “no miente” (Tito 1:2), lo que dice lo hace, aunque al ser humanos le parezca que tarda mucho. Saludos.