“La felicidad que viene de Jehová es la fortaleza de usted” (Nehemías 8:10).

¿Quiere usted ser feliz?

Si alguien le dijera así a voz de pronto: ¿Quiere usted ser feliz? Verdad que cualquier persona en este mundo quiere ser feliz. Claro en un mundo donde el que te ofrece algo, algo quiere a cambio, pondríamos en duda que alguien no va a regalar algo así sin más.

Cuando hablamos de felicidad, no es la que muchos creen que es la felicidad. Es decir, muchos creen que la felicidad la da el tener mucho dinero, tener un buen trabajo, tener una impresionante casa o vehículo de lujo, los placeres de la vida, incluso tener estudios superiores.

Pero no. Nada de eso te da la felicidad duradera. Te puede dar satisfacción efímera. Y a veces ni eso. Muchos que poseen todo eso, realmente no son felices. Eso lo corroboró un personaje que lo tenía todo lo mencionado anteriormente. Él dijo:

“No me privé de nada de lo que quise. No le negué a mi corazón ningún tipo de placer… vi que todo eso era en vano, era perseguir el viento” (Eclesiastés 2:10,11). Ni el dinero, ni un buen trabajo, ni una impresionante casa o auto de lujo, ni los placeres de la vida ni los estudios superiores, te da la felicidad.

¿Entonces que nos queda? podría decir alguien. El mismo personaje lo dice por su propia experiencia: “Después de oírlo todo, la conclusión es esta: teme al Dios verdadero y obedece sus mandamientos, porque eso es todo lo que el hombre debe hacer (Eclesiastés 12:13).

En otras palabras; “la felicidad que viene de Jehová es la fortaleza de usted” (Nehemías 8:10). Servir al “Dios feliz” (1Timoteo 1:11), es lo que da la felicidad. Esa es la ‘fórmula mágica’ para ser feliz. No hay otra manera de conseguir la felicidad verdadera que tanto deseamos.

Este sistema o sociedad te ofrece “la felicidad” para venderte lo que ellos quieran en ese momento. Pero recuerda el dicho popular; no es oro todo lo que reluce. El sabio finalizo con estas palabras: “He descubierto esto: que el Dios verdadero hizo recta a la humanidad, pero ellos han seguido sus innumerables planes” (Eclesiastés 7:29).

El único que te puede dar la felicidad de verdad es Dios, lo demás es “oropel”. Saludos.