Tal y como decíamos en el artículo anterior, a los líderes religioso del tiempo de Jesús, no les interesaba los milagros de Jesús que demostraban al mundo que era el Mesías prometido, el Hijo de Dios. Solo les interesaba sus status social que según ellos, Jesús era un estorbo (Juan 11:53).
Finalmente, hoy vamos hablar del tercer porqué. Jesús se negó a seguir las tradiciones de hombre.
En aquel tiempo los líderes religiosos había distorsionado tanto la ley de Dios, a su convencía, que le daban más importancia a las tradiciones que a la propia ley (Mateo 15:9). Y cuando Jesús les dijo lo que estaban haciendo, en vez corregir quería agredirlo. ¿Nos suena eso?
Por siglos la religión que decía servir a Dios ha hecho eso con las personas que milagrosamente podía tener una Biblia, cuando les decía que mentía, y enseñaban creencias falsas, usando el poder del estado, los quemaban en hogueras vivos.
Ignorantes. No estaba luchando con hombres sino con Dios. El que estaba tras esas personas que eran inspiradas para defender y denunciar esas mentiras y creencias, era nada menos que Dios. Por eso no han vencido, puesto que Dios las Santas Escrituras llegue a nuestros días.
¿Y la gente que hace? Nada. Están viendo la hipocresía de las iglesias y los apoyan o giran la cara para otra parte. Hasta dejan de creen en Dios viendo la falsedad e hipocresía echando a Dios la culpa, si es que existe, diciendo: “Si Dios existe porqué permite eso”.
Jesús fue un hombre valiente que NO consintió que se blasfemara sobre Dios, profanaran su nombre. Muchos hombres y mujeres valientes han seguido al Maestro y han defendido con sus vidas esas mismas creencias. Como en el caso de Jesús, Jehová Dios los resucitará.
Otros fueron encarcelados por años. Y lo mismo está sucediendo hoy en países donde las religiones usando el poder del estado, condenan a personas inocentes, por tan solo sus creencias. ¡Claro eso no es legal! Pero ellos se inventan cargos como “extremistas”.
En resumidas y volviendo al comentario que citábamos en el primer artículo que dijo cierto psicólogo: “Si hubiera otro Jesús entre nosotros en la actualidad que dijera las cosas tal como las dijo Jesús, ¿lo rechazaríamos tal y como lo hicieron las personas hace dos mil años? La respuesta sería sí”. Saludos.