La pasada semana, estuvimos hablando de la parábola del buen samaritano. Vimos que todo surgió cuando un hombre experto en la ley puso a Jesús aprueba. Y éste, aprovecho para darnos a todos una lección y enseñarlos las bonitas cualidades de Dios.
¿Qué lección nos enseña esta historia? Sencillamente que un buen prójimo es la personas que demuestra compasión con acciones. Es una persona que hace algo por quienes sufren, independientemente que sea de otra cultura, raza o nacionalidad. Un buen prójimo trata a los demás como le gustaría que lo trataran a él (Mateo 7:12).
Dios quiere el bien para todos los seres humanos. “Prueben y vean que Jehová es bueno” (Salmo 34:8). Dios le invita a comprobar por usted mismo que él es bueno. Cuando sienta su amor y cariño, usted también lo amara. “Dios es amor” (1 Juan 4:8).
Ahora bien, quizás alguien diga; Si Dios es bueno y es amor, ¿por qué permite que suframos? Créame, hay razones de peso para que eso suceda. Puede comprobarlo por usted mismo leyendo el siguiente artículo donde se explica las razones.
Si usted quiere acercarse a Dios, debe tener fe en él. Porque “sin fe es imposible agradarle” (Hebreo 11:6). “Jehová esta cerca de todos los que lo llaman” (Salmo 145:18). Claro hay que tener en cuenta que las personas que lo buscan tienen que saber que “tenemos que obedecer sus mandamientos” (1 Juan 5:3).
Uno no puede estar haciendo lo que le venga en gana y pretender que Dios le escuche. Y como no lo escucha llegar a la conclusión de que no existe. Como dice el dicho popular: “Me acuerdo de Sta. Bárbara cuando truena”.
En definitiva, si quiere conocer a Dios, le invito a que analice en el siguiente enlace ¿cómo puede ayudarle la Biblia?